A mis largos o cortos 27 años jamàs entendì el significado real de lo que es semana santa a pesar que estudié en un colegio religioso donde la monjas chambeaban al ritmo de la televisiva programaciòn local.
La inquietud de saber que era el Ñucchu, flor roja salida de la puna que es repartida en la bendiciòn del Taytacha como sìmbolo de su sangre derramada, fue el inicio a la aventura que resultò màs que una inquietud una realidad. La intensidad del momento cuando papà lindo sale aquel Lunes santo de la catedral cusqueña es indescriptible. Mis ojos eran capturados por la energìa y humedecidos respondìan a un sin fin de agradecimientos. Caminar junto a èl, tras empujones y cantos en quechua me hacian sentir que realmente estaba en casa, y si no tenia un rosario a lado no importaba pues cada paso que andaba era un momento de paz. Ese Lunes santo para mi fue realmente ùnico, desde la mañanita hasta la nochecita de la bendiciòn. Lo màs curioso de todo es que uno siempre pide por algo, èsta vez yo no pedi nada sòlo contemple su imagen y fui feliz. Retornè a Lima el viernes santo, todo mundo me dijo ¿Por qué te regresaste? te hubieras quedado toda la semana... Pues entendì, que semana santa no sòlo son cuatro dìas de feriado, es el dìa en que te sientes bien con aquel ser que quizàs no ves siempre pero sabes que està ahì, y sè que cuidarà de todas las personas que quiero siempre que crean, y no por cuantas estampitas compren ò vendan.
Munakuyki & uspallay Taytacha!
Agradecimiento especial al reconocido fotògrafo Luis Figueroa, que me apoyo y me apoya en la lucha de aprender un poco màs de mis culturas andinas, grande papicha!
Bienal de Fotografía de Lima - Foto Club Cusco
Hace 3 días
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